De convento de las hospitalarias a hotel Le Champlain

Tras el asedio de Richelieu (1627-1628), La Rochelle reabrió sus puertas a la religión católica. Luis XIII ordenó, entre otras cosas, que las religiosas se trasladaran a las hospitalarias situadas entre la calle Rambaud y la calle Saintes Claires; un enclave que entonces agrupaba jardines, un convento y un hospital.

Las hermanas hospitalarias fueron expulsadas a finales del siglo XVIII por la ciudad, que en aquel momento adquirió el convento para transformarlo en un recinto ferial hasta principios del siglo XIX. Una parte del convento se vendió después a un personaje destacado que a mediados del siglo XIX lo convirtió en un palacete. El hotel Le Champlain y su jardín francés siguen ocupando parte de este antiguo convento.

3 siglos, 3 generaciones, 3 hoteles

Marie-Hélène y Henri Brisson compraron este antiguo palacete en 1942. Unos años más tarde, en 1948, lo ampliaron y lo transformaron en un hotel en el centro de La Rochelle. El hotel recibió el nombre de Le Champlain dada la admiración que Marie-Hélène Brisson tenía hacia el explorador Samuel de Champlain por su espíritu vanguardista y pionero; un personaje con ecos históricos en Charente-Maritime.

En los años 80, el hotel pasó a manos de su única hija, Christiane Jouineau, que supo continuar y cultivar la herencia del buen gusto y la hospitalidad. Desde 2005 hasta la actualidad, su hija Anne Jouineau, garantiza y trabaja por la continuidad de la herencia familiar dotando al establecimiento hotelero de la modernidad del siglo XXI deseada por los clientes y manteniendo la tradición hotelera como aval de una calidad de servicio personalizada.